lunes, 11 de julio de 2016

Pienso


Pongo pausa al capítulo de la serie, la alarma de ese coche me destroza los nervios, tengo que pausar para poder pensar en maldecir al sonido de esa alarma. Esta misma me despertó hoy a la mañana. Maldita ciudad, no se puede si quiera dormir un domingo por la mañana, no se puede recuperar el sueño. Y tampoco se puede mirar una serie.

Está nublado, gris profundo, domingo profundo y frío y húmedo, y esa alarma vuelve a sonar. Cada tanto para y es un alivio pero al rato vuelve y me destroza los nervios, y cuando suena no puedo pensar en otra cosa que no sea esa alarma y cómo hacer para bajar a destrozar a ese maldito vehículo, si total la alarma está sonando hace horas y nadie hace nada.

Pero ahora paró y ya me queda poco por ver del capítulo. Vuelvo a poner play, la tensión se disipa, me relajo, recobro la concentración en la serie y afortunadamente logro terminar el capítulo sin más distracciones. Estuvo bueno, quiero ver más, tengo que conseguir los demás capítulos de esta serie pienso. Domingo nublado, estoy conmigo mismo, el buen contenido audiovisual me viene perfecto.

Nuevamente vuelve a irrumpir el extenuante sonido. Se escuchan unos violentos casi maniáticos gritos de un vecino. Escapar, tengo que escapar, necesito, escapar. Salgo, me voy pienso. Me abrigo, agarro la mochila y pongo más abrigo dentro, billetera, bien porque tengo la bici inflada, y las llaves, sí, no olvidar por nada del mundo las llaves por favor, es lo más importante, quedarme encerrado en el pasillo a la merced de ese perturbador sonido sería lo más bajo que podría caer en este domingo por la tarde. Así que salgo llave en mano, bici y ascensor.

Tardo dos segundos de más para acomodar la bicicleta en el ascensor y comienza a sonar la alarma que indica que la puerta está abierta, la cierro y bajo, desembarco del ascensor con la mayor velocidad para ganarle esta vez a la alarma de la puerta y lo logro. Hall, puerta de entrada, y a la alarma de la puerta de entrada no se le puede ganar ya que ésta suena instantáneamente al abrir la puerta. Basta de alarmas.

Piso el afuera por fin, percibo cierta tensión en el aire. Está gris, de un gris profundo, húmedo y frío, pero no tan frío como gris, está más gris que frío, y voy abrigado porque no soporto el frío, no soporto tener frío y menos en la espalda por la zona de la cintura entre el pantalón y la remera, detesto tener frío ahí. Parece como si estuviera por arrancar a llover pero no importa, importa alejarse de esa alarma y empiezo a pedalear.

Los pensamientos sobre la bici son difusos en general, nunca sé si estoy pensando algo realmente, a veces hago muchas cuadras y después me pregunto en qué pensé durante ese trayecto y no lo puedo discernir, quizás es por la atención en la calle, en el andar, es peligroso ir en bici por la ciudad si se va distraído. A veces siento como que se me pone la mente en blanco cuando voy en bici. Lo que sea, pero ya me siento mejor, dejé atrás esa maldita alarma. ¿dónde mierda estaba el maldito dueño de ese maldito auto?

Voy tranquilo, sin apuro, una mano en el manubrio y la otra en el bolsillo por el frío. Miro a las personas que me cruzo, pero hay poca gente en la calle porque es domingo y está nublado, frío y húmedo. Voy tranquilo, paseando, tengo frío en una mano y calor bajo los brazos porque voy muy abrigado, me abro el cierre de la campera para ventilar. Freno en los semáforos y espero tranquilo hasta que se me dé paso, me detengo a observar mientras espero.

Voy en dirección al parque, otros destinos no se me ocurren, no sé si es el mejor refugio, pero es un refugio al fin, es algo, alberga vidas. Atravieso zonas de la ciudad más y menos pobladas, calles más y menos transitadas, trato de elegir los caminos más amenos, los menos agresivos en realidad.

Pedaleando tranquilo llego al parque, hay gente pero no tanta como en lo días soleados. Me bajo de la bici y camino, no se puede circular en bicicleta dentro del parque, los vigiladores te hacen bajar. Entonces camino, camino y observo, principalmente observo, observo más que camino, en especial a las personas. Doy una vuelta al parque buscando un lugar donde sentarme, algo me llama la atención, son pompas de jabón, burbujas de jabón gigantes.

Me encantan las pompas de jabón gigantes. Hay dos jóvenes que están haciendo las burbujas de jabón para los niños. Las hacen con un lazo de cadena de eslabones pequeños atada a unas baquetas que sumergen en un balde con una solución apropiada, que después mueven por el aire así dando vida a esas maravillosas estructuras flotantes que se desplazan como amebas voladoras.

Quiero quedarme cerca para contemplarlas. Me siento. Son maravillosas, tan brillantes, y con esos colores, creo que es la luz que se refracta al atravesar la película jabonosa transparente y se descompone mostrando parte de su espectro, lo supongo. A los niños les divierte más explotarlas que apreciar lo increíbles que son. Quiero hacerlas yo, quiero saber cómo es la composición del líquido que usan para crearlas, quiero saber bien cómo es la cadena de eslabones pequeños, quiero aprender la técnica, y también me gustaría interiorizarme sobre la física y la química de las burbujas de jabón.

El día está gris, frió y húmedo, excelente medio para que las pompas puedan nacer, viajar por el aire y prolongar su vida un poco más, a tal punto que su deceso se da por la acción externa de algún niño que las pincha con su dedo, o por el producto de la gravedad o las corrientes de aire que las hacen colisionar contra alguna superficie, y no por la evaporación.

Los hacedores de pompas esperan los días grises y húmedos como este con ansiedad. Esta ciudad podría ser una buena sede para ellos. Me gustaría ser un hacedor de pompas. Siento frío en mi espalda, entre el pantalón y la remera, trato de meterme la remera dentro del pantalón pero siempre se me sale. Tendría que tener ropa interior enteriza, un enterito del algodón de esos con compuerta trasera que se ven en las películas, cada tanto pienso es eso.

Me levanto y camino un poco más, busco otro lugar, encuentro un banco propicio y me detengo. Estoy un rato, un grupo de jóvenes detrás mío juega al Chancho Va, otros hacen malabares, uno de ellos parada de manos, a este lo conozco pero de hace mucho, quizá él ni se acuerde de mí, es lo más probable. Unas chicas al lado mío tienen un paño y venden lociones, perfumes o algo así y como figuritas pintadas a mano. Alguien, con actitud de loco me pide un cigarrillo, no tengo, no fumo le digo. La gente pasa delante mío paseando a sus mascotas o niños, hablando por teléfono, vendiendo, charlando.

Ya es suficiente pienso, doy una vuelta más al parque y me voy. Regreso pedaleando tranquilo. Hago varias cuadras por la avenida, doblo en una calle y el día se está yendo de repente, la luz se pierde, pienso que es mejor llegar mi casa de noche para no tener que soportar el abandono de la luminosidad dentro de las cuatro paredes. El anochecer es un momento de tensión, la luz se nos escapa de las manos, se evidencia el paso del tiempo. Cuando ya es de noche todo está más calmo y relajado, puedo estar en mi casa más tranquilo.

Sigo pedaleando y escucho el imponente sonido de la campana de una iglesia que comienza a sonar en ese instante convocando a misa supongo. Me encantan las campanas gigantes y graves, me remiten a algo muy antiguo y profundo, grandes fundiciones artesanales de bronce, las ondas sonoras que completan la totalidad del espacio y se sienten a lo largo de todo el cuerpo, que bello sonido pienso.



miércoles, 9 de marzo de 2016

Postal de la ciudad (cosas que a todos le pasan)

Espero una alarma más y me levanto, la tercera es mi límite máximo, suenan cada diez minutos, recién pasaron dos, deben ser las ocho y veinte, hoy no me quiero apurar, bueno, pero ya está bien, me levanto. Buenos días piso, hola día.- Camino hasta la cocina, miro el reloj.- ¿? ¿son las nueve? Sí, son las nueve. A esta hora tendría que estar por entrar en la oficina. Fue, me lo tomo con calma. - Me baño, desayuno, me preparo, salgo.- Hola Silvestre, hoy voy demorado, hasta luego.- Por lo menos a esta hora voy a viajar bien en el subte. - Llego al andén, espero, tren pasa en sentido contrario al centro, espero, pasa otro, y espero, y pasa otro, y espero, y pasa otro, y espero, y pasa otro. Pasan cinco subtes en sentido contrario y para mi lado ninguno. - Es obvio, salgo tarde, el subte se demora. - Espero, llega uno de los míos completamente vacío, amaga a parar - maldito, ¿qué necesidad? - sigue de largo, espero, otro arriba a la estación, viene hasta las manos, imposible subir - ya fue, es lo que me tocó hoy. - Espero, uno más, en este puedo subir, viajo como todos los días o peor, me lo tomo con calma. Estoy en el tren, luego voy a escribir algo sobre esta mañana. - Así empieza la película.-
Ahora son las cinco de la tarde, el jefe nos reúne en una sala, ¿a todos?, sí, a todos. - No les vengo a dar buenas noticias, la situación, como ya saben, está difícil ...-

lunes, 7 de marzo de 2016

Take This Out



Jugando y aprendiendo a usar el Fruity Loops 3 me salió está canción, así medio de casualidad.



lunes, 29 de febrero de 2016

Tengo ganas de escribir

Tengo ganas de escribir. La escritura es una buena actividad para el solitario llanero, quien conserva un amplio mundo interno y de pensamientos. Quién vive solo o pasa mucho tiempo consigo mismo más allá de compartir el espacio físico con otras personas, mal de las grandes urbes si los hay. Cuando digo urbes automáticamente pienso en ubres, y no es que tenga alguna idea fija o algo así, más bien es un tema de anagramas, que deviene de la manía de hablar raro, en jerga, lunfardo, invirtiendo palabras y cosas por el estilo, porque cuando tengo con quién, hablo y bastante. Pero la escritura... siempre fui medio bruto con la misma, en general siempre me consideré un poco bueno para todo y un poco bruto para todo, siempre me entusiasmó el ABC de las cosas, los primeros pasos, ¿síntoma de mediocridad? puede ser, en tal caso me siento curioso.
¿Qué mecanismos cerebrales se activarán para la formalización de un pensamiento y su transmutación en palabras? Qué asombroso. La escritura puede tener algo que me apasiona y que también un poco se refleja en la vida misma, es aquello de empezar a caminar sin saber a dónde uno va a llegar, el ir descubriendo lugares nuevos y desembarcar en puertos inesperados. Qué órgano curioso el cerebro, ¿no? No sé, por ejemplo, cuando uno escribe, ¿hacia quién escribe? ¿hacia quién dirige su escritura? ¿yo, hacia quién estoy escribiendo estas letras y palabras que se aparecen como pequeños nacimientos constantes? ¿hacia un supuesto lector? ¿hacia mí mismo? no lo sé, tendía que llamar a Darío Strajanzaiber (sí, escribí el apellido sin preocuparme de que esté bien escrito, ni me gasté en buscarlo e google, porque me pareció mejor hacerlo así) para que me aclare los tantos. Qué chabón groso ese, lo re banco, me cae increíblemente bien, y su programa "Mentira la verdad" que pasaban por canal Encuentro me parecía una de las mejores cosas que vi por la tv. Y sí, la filosofía es otro tema, nunca tuve la materia en la escuela, quizá me hubiera gustado. En cambio tuve Termodinámica, que algo de filosofía tiene por lo menos cuando empezamos a tocar temas como el de la entropía y ese tipo de conceptos abstractos. Bueno, creo que me fui por la ramas, ¿no? Es que de esto estoy hablando (escribiendo) de irse por las ramas, de caminar solo. Porque por más que estemos acompañados todos estamos solos, las personas se van, se mueren, se duermen, se distraen, se cansan, se escapan, sin embargo Dios está en todos lados, ¿no? no sé si si lo está o no, ¿quién lo sabe? quizá alguien tenga la certeza, seguramente alguien la tenga. Yo puedo decir que la escritura está en todos lados, y creo descomprime el cerebro, porque pensar mucho te deja idiota. Hay que sacar los pensamientos para arafue antes de que exploten y se cobren infinitas víctimas empezando por uno mismo. Oh mi Dios.

viernes, 5 de febrero de 2016

Montañés veraniego patagónico

Lenga alta achaparrada Coihue llao llao Amancay bayas picada huella senda sendero camino polvo pedrero pirca marca valle mallín cañaveral tábano chaqueta cerro faldeo filo pico viento precipicio hielo águila cóndor ascenso descenso agua cascada arroyo lago laguna río playa vadeo refugio leña humo fuego.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Balotaje 2015 - Opinión

Estamos en una semana bastante particular de la historia política de nuestro país, este domingo se decide mediante balotaje quién será nuestro presidente por los próximos cuatro años, por lo tanto me parece bien que todos los que queramos, ya seamos simples ciudadanos, nos expresemos, y por eso lo hago.

Hoy nos encontramos en una situación bastante incómoda para muchos de nosotros, tener que decidir entre lo que tenemos que decidir, a la mayoría de personas que conozco les perturba esta situación, pero aquí estamos, es lo que hay y hay que hacerse cargo de alguna forma.

Yo intento no ser tan trágico, no caer en el miedo, no es tan terrible, pienso que lo peor ya pasó, ¡pasaron las dictaduras!, los años 90, dos atentados terroristas, la crisis del 2001. Más allá, y a pesar, de los resultados de estas elecciones creo que la sociedad actual no es la misma, que es una sociedad mejor (mejor que ayer y peor que mañana). Hoy los medios de comunicación, los periodistas, se sacaron la careta, sabemos de qué lugar nos hablan, tomaron posición, eso es muy importante. Hoy se habla de violencia de género, algo invisible hace una década. Hoy se discute sobre política, en el trabajo, en la escuela, en el colectivo y en la panadería y me parece perfecto que así sea, algo que en los 90 no pasaba. Sospecho de las personas que pretenden que no exista la discusión. Política hacemos cuando callamos, cuando caminamos, en todo momento. Se que la sociedad evolucionó y que llegado el caso estará dispuesta a salir a las calles a defender lo que tenga que defender, no va a dejar que la historia se repita.

Y ahora yendo al caso particular del balotaje, pienso que hoy las opciones son 2 (dos), y no son lo mismo, posiblemente ambas sean malas, pero lo mismo no son. Imponer la idea de que son lo mismo es el dejar que los otros decidan, y quien gane va ser el presidente de nuestro país. Si hoy votamos a tal, eso no impide que si gana después salgamos a las calles a reclamarle lo que debamos. Si votás en blanco es que te da igual ir hacia un lado que ir hacia el otro, es matemático. Hay dos opciones, seguramente ninguna nos conforme, pero lo mismo no son.

Esto es lo que pienso al día de hoy.

Lo siguiente lo digo para el futuro:
Para que las cosas mejoren algún conflicto de intereses tiene que haber. Si los poderosos están contentos se callan, pasan desapercibidos, es para sospechar; si se ponen nerviosos, aparece el conflicto.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Secuencia siniestra en mi edificio


En el 2do piso de mi edificio vive una familia de inquilinos que son un montón. Unos tienen una verdulería a dos cuadras (son medio garcas como comerciantes según mi hna.), otros dan shows de salsa, estos últimos son más buena onda, los otros son más secos, no saludan. Los verduleros usan el depto. como depósito. En el edificio todos se quejan de estas personas (en especial el pobre hombre que vive bajo ellos) porque hacen ruidos molestos en horarios inadecuados, dejan sucio por la carga y descarga de mercadería, etc. El fenotipo es de personas de raíces originarias, tipo indio digamos (sin intenciones de estigmatizar o relacionar un aspecto con una conducta). Hay un par de los varones de la familia que son grandes como osos incluyendo a un viejo que tiene una pinta de cacique total, pelo largo y canoso. Hasta ahora yo no tenía ningún juicio ni prejuicio hacia ellos pero ahora ya no los miro indistintamente.
Ayer a la noche salí a acompañar a mi hna. a la parada del bondi. Al desembarcar del ascensor en PB nos encontramos a dos de ellos, al oso y al cacique. Los dos tenían cara de muertos, el oso venía sangrando en la cara. Ambos estaban hechos mierda, pero mal, me impresionaron las manos del cacique terriblemente hinchadas y violetas. El oso usaba musculosa y se podían ver los moretones a lo largo y ancho de todo su extenso brazo. El oso traía consigo un palo!. En mi opinión venían de un ajuste de cuentas, esto si es un prejuicio, pero la situación es casi obvia. Igual la ligaron.
Les dijimos hola y seguimos... situación incómoda.
Turbio. ¿en qué andarán metidos?

Imagino si no, si en realidad fueron victimas de un robo, o de la agresión de algún verdulero mafioso, y llevaban un palo porque simplemente lo habían tomado como defensa preventiva... puede ser, igual no sé.  No me gusta prejuzgar.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Flor de secuestro

Hace más de una semana que vengo recibiendo llamadas a mi celular desde un número no anónimo.

Las primeras fueron dos, por la mañana cuando estaba en el trabajo. En ninguna pude escuchar lo que me hablaban, respondí con -"no escucho, mandame un mensaje" pensando en que podría ser algún conocido.
Ese mismo día a la noche volví a recibir una llamada desde ese mismo número, tampoco se escuchaba, respondí lo mismo. Acto seguido recibí el siguiente mensaje, transcribo: "hola como te llamas me llamo flor".
Lo primero que se me vino a la mente fue que me estaban llamando de la cárcel o desde otro lugar pero con algún fin criminal... obviamente no respondí al mensaje. A los pocos minutos nuevamente un llamado, ahora se escuchaba mejor:

- hola, te mandé un mensaje.
- sí, ¿quién sos? ¿quién te dio mi número?
- ya te dije que me llamo Flor, ahora decime vos cómo te llamás.
- no, ¿decime quién te dio mi número y dónde estás?
- Estoy en mi casa.
- ¿y quién te dio mi número?
- una amiga me lo dio y me dijo que te llamara.
- ¿qué amiga?
- no te puedo decir.
- ok. No me llames más.
- Andá a cagar.

La comunicación se escuchaba mal, era la voz de una mujer joven, como si me estuviera hablando y no quisiera que la escuchen, o en un lugar donde la señal era muy mala. El llamado me puso un poco nervioso, asumí que no me iba a llamar nuevamente, sin embargo...

A los pocos días volví a recibir los llamados. Sólo respondí a uno y no se escuchaba así que colgué. En una ocasión me despertó a eso de las 1:00 hs. Al día siguiente me llamó cerca de las 23:30 hs. Atendí y le seguí la corriente, hablamos como media hora.  La mayoría de la conversación fueron preguntas mías. Paso a contarles las cosas que me dijo. Todo, o parte de ello, puede ser mentira, o no.

Ella se llama Flor o Florencia, tiene 20 años recién cumplidos. Se comunica conmigo porque está aburrida. Me llama desde la habitación de su casa mirando al placard. Una amiga suya (y supuestamente mía) llamada Caro le dio mi número y le dijo que me llame.  En reiteradas ocasiones le dije que no le creía sobre esto último.
Ella está separada y tiene un hijo de un año que se llama Nicolás. Al hijo lo quiere y lo suele dejar con la abuela. Con el padre del hijo "ni cabida" según sus palabras. Su lenguaje y vocabulario evidenciaban la pertenencia a un estrato social bajo, con el progreso del interrogatorio lo confirmó.
Vive en La Ferrere y trabaja limpiando la casa de una persona conocida. Le pregunté si le alcanzaba para vivir con ese sueldo, me dijo que sí, y me repreguntó que por qué no le iba a alcanzar. Le dije que criar a un hijo o comprar un celular son gastos caros, me respondió que le alcanzaba porque no se compraba pavadas.
Es hincha de River. Mira las novelas del 9 y del 13. Iba a la Iglesia pero ya no va más, no entendí muy bien por qué. El 50% de su familia toma droga pero ella no. No está presa pero tiene un tío adentro y me aclaró que en la cárcel no podés tener celulares. Le aclaré que de todas maneras consiguen ingresarlos, le inventé una historia de un conocido preso. De sus problemas con la ley no me quiso contar "porque no" "porque mejor no hablar de eso".
Le pregunté si sus padres eran argentinos y me respondió "mi mamá sí pero mi papá no, es de Misiones" a lo que yo respondí que Misiones era Argentina y ella me dijo, "no sé, pero mi papá habla diferente, a los chicos los llama 'guainos' y a las chicas 'guainas' " ¿?
Ahora investigando por Internet encuentro que: [Guaina: Del quechua wayna ("joven")] https://es.wiktionary.org/wiki/guaina
Cosa que me llama la atención porque si el padre es de Misiones debería tener un vocabulario más cercano al guaraní que al quechua.

La conversación se extendió por demás y se había hecho tarde. La cuestioné sobre la razón del por qué estábamos hablando, me preguntó si yo quería seguir hablando o no. Le respondí que quería saber por qué me llamaba y quién era. Se fastidió y me dijo que ya me lo había dicho.
Le dije que me tenía que ir. Me dijo que entonces cortara, así hice y terminó la conversación.



Ella casi no me hizo preguntas, a las únicas que me formuló las respondí con información falsa. Lo único que me viene a la mente es que haya encontrado mi número en el celular que perdió mi hermana, que se llama Caro. En todo momento mi sospecha fue que me llamaba desde un penal, o de algún siniestro lugar, quizá para obtener mis datos y realizar un secuestro virtual.
[ El secuestro virtual es un fraude que simula un secuestro. Se ha vuelto común desde el año 2001 con el impulso masivo de los teléfonos celulares. Surgieron modalidades mediante el uso de directorios telefónicos o por llamadas al azar que hacen los delincuentes desde las cárceles.]

Tengo curiosidad la respecto, es oscura y extraña la situación. ¿será producto de la tentativa de un acto delictivo o simplemente una persona que está aburrida?


¿Continuará?...

Actualización 06.11: Me llamó a las 22:00 hs de ayer, no atendí. Me despertó a las 06:00 hs. de hoy, tampoco atendí.

martes, 20 de enero de 2015

Me encantaría escribir poesía pero no ahora.

Me aburrí de este blog.
Me aburrí en general.
Me encantan los diccionarios de sinónimos.
Me gustan los diccionarios en general.
Me parece que esta entrada es una mezcla incoherente.
Me parece que este blog es una mezcla incoherente.
Me tendría que pegar un par de piñas.
Me están dando ganas de pegar faso.
Me dan ganas de pegar pepa o cucumelo también.
Me están dando ganas de pegar en general.
Me puse a escribir cualquier cosa.
Me suelo poner a escribir cualquier cosa y las abandono acá.
Me estoy cansando de escribir oraciones que empiecen con me.
Me estoy por convertir en una oveja.
Me voy.
Me meeeeh.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Ajedrez en Papel

Diseñé el siguiente ajedrez solo por el placer de hacerlo. Es un ajedrez para imprimir (formato A4), recortar y jugar. Se puede complicar un poco si hay viento, puero bue', es en papel! mucho más no se puede pedir.
Pienso que puede ser un buen souvenir o algo por el estilo. Acá lo dejo:

jueves, 13 de noviembre de 2014

"Me siento como Sarah Connor"



Las babosas gigantes de 5 metros están llegando, desparraman bastante pegote, que no es mortal pero es muy asqueroso, se pegan en algunos edificios grandes y no dejan escapar a los vecinos. Siempre supe que este día iba a llegar, se lo contaba a mis hijos todas las mañanas, los preparé desde el nacimiento para que pudieran enfrentar estas situaciones de caos nacional. Son cientos de babosas que empezaron a crecer seguramente en algún jardín de una casa de vecina cualquiera, no pararon y ahora atentan contra la salud pública y la infraestructura de nuestra amada ciudad. No alcanza la sal, la lluvia las potencian. Todos se reían de mí cuando yo les advertía sobre este escenario, y les sugería nos preparáramos para recibirlas, que instruyéramos a la población, que hagamos campañas publicitarias para que no nos tome por sorpresa. Creo que es la situación más terrible que viví, sin embargo no estoy asustada. La lucha contra las babosas recién comienza y yo estoy dispuesta a dejar todo para ganarla.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Divagando



Me encanta la erosión en los objetos, el desgaste, el despinte, el lustre.
El goteo que horada la roca. El mármol de los escalones en las entradas de los edificios viejos. Ver y sentir el brillo de las teclas más usadas de mi teclado, descubrir qué parte de la barra espaciadora es la que comparte más contacto con mis pulgares. Si se desgastó su existencia tuvo algún sentido porque se usó.
Hubo veces en las que quise acelerar ese proceso pero fue inútil y contraproducente. La ansiedad por súper-usar un objeto, qué idiota. Es estúpido usar la lija para tratar de imitar ese efecto. El tiempo y las repeticiones deben hacer su trabajo, no hay otra.
Alguna vez me contaron que los japoneses diseñaban senderos en los parques dejando crecer el pasto y observando por dónde caminaban las personas.
Los espejos de los telescopios reflectores tienen la forma perfecta de una parábola, es posible construir uno con una precisión micrométrica a costa de muchísimas repeticiones de pulido, una técnica llamada "acumulación de errores"
Y hasta en la moda se puede encontrar esta adepción al desgaste y se puede apreciar en los jeans a estrenar que ya vienen gastados, cosa que me resulta repugnante porque es la misma estupidez de acelerar el proceso. Hay quienes tienen el negocio de lavar jeanes nuevos solo para que se vean usados.
Y ahora que estoy pensando en desgaste y en diseño, me pregunto por qué los neumáticos de los automóviles no poseen capas internas de materiales de colores, así a medida que se van desgastando comienzan a surgir ciertos colores que contrastan e indican que es hora del reemplazo. Este concepto puede aplicarse a muchos productos que sufran un desgaste y necesiten un reemplazo, imagino.
La erosión, los granos de arena, tan diversos y maravillosos que pueden llegar a ser, vistos con microscopio, son producto de la erosión de rocas y caracoles.
Del polvo venimos y al polvo vamos.

martes, 12 de agosto de 2014

Viernes de frutos



Fuimos con el Vasco y Lucas a almorzar para la costanera, esta vez no elegimos ni la parrilla Mi Sueño ni El Torito, sino que decidimos variar y buscar otra alternativa a la clásica bondiola.
El Vasco propuso ir a ver qué onda en el puesto de La Rusa [un carrito sin parrilla, el primer puesto que hay en la costanera empezando a contar desde el norte, lo atiende una inmigrante grandota rubia y de un fuerte carácter]
Fuimos, le preguntamos qué tenía para almorzar, varias cosas, entre ellas guiso de lentejas, sin pensarlo mucho pedimos una porción para cada uno. Lo comimos con un poco de desconfianza, Lucas decía que tenía mondongo. Era mucho pero no estaba tan mal, nos cayó pesado. Luego de terminar con el guisado yo agité para ingresar a la Reserva Ecológica, con el plan de llegar hasta el río y volver en el tiempo que nos quedaba. Lo hicimos.
En el camino de regreso el Vasco se percató de un fruto extraño que colgaba de una enredadera entre la vegetación de la Reserva. Ninguno de los tres había visto ese vegetal jamás en su vida. Yo le dije al Vasco en tono humorístico que no lo probara ya que no sabíamos de qué se trataba [esto haciendo referencia a una anécdota donde en un mediodía él probó una supuesta “pimienta” que colgaba de un árbol también en La Reserva]
El fruto era más bien de aspecto desagradable, el tamaño era mayor que el de una palta grande, el color verde blancuzco, parecía una especie de mini-cerebro colgante porque tenía hendiduras, la planta era similar a la de zapallo. Quedamos los tres extrañados por aquel vegetal y seguimos nuestro camino a la oficina.

El día consistió en digerir el guiso.

Era un viernes, a la salida del trabajo ya era de noche, salí solo y caminé por Corrientes sin rumbo alguno, tenía ganas de hacer algo más que volver a mi casa a dormir. Al llegar a Callao recordé que se estaba realizando el festival Buenos Aires Ciudad Emergente en el Centro Cultural Recoleta. Viré mi rumbo en esa dirección ascendiendo por Callao. Al llegar a Las Heras compré una petaca de Blenders en un chino conocido (Las Heras y Junín) y seguí hasta el centro cultural. Adentro era todo medio careta, había una peluquería top, una muestra de fotos de los Rolling Stones, publicidad sobre el programa Mejor en Bici, stand up, bandas al aire libre y también en interior. Me sentía ajeno. En una sala regalaban revistas de ediciones pasadas. Llené mi morral, con  un par de Soy Rock, una Billbord y algunas Barcelonas viejas, luego me fui a dar vueltas por el lugar con el peso de las revistas a cuestas. En instantes iba a tocar Javi Punga, me sonaba el nombre por eso me acerqué a la sala. Ya estaba por empezar, apagaron las luces, en una pared comenzaron a proyectar escenas de Star Wars, los primeros acordes sonaron y escuché que alguien me llamó desde atrás “Fede, Fede” Era Bruno, un viejo personaje que había conocido en mi fugaz paso por la facultad de ciencias exactas, que más tarde descubrí que también era amigo de Vicu. [Ahora Bruno ya es profesor de física, en un momento vivió en Velatropa, una eco aldea que queda en Ciudad Universitaria, me comentaba que su vida consistía en hacer viajes y volver a Buenos Aires cada tanto. Me pareció una casualidad encontrarme con él pues al día anterior lo estábamos nombrando con Vicu cuando nos vimos en una muestra de shablones de BoomBoomKid.]

Después de intercambiar algunas palabras típicas de dos personas que se encuentran de casualidad Bruno me dijo:
-“Che, ¿querés unas papas?” la pregunta me simpatizó, continuó: -“sí, porque tengo la mochila llena de papas y me está matando el peso” me desconcertó ¿papas en la mochila? ¡¿qué hacía con papas en un recital de rock?! me dio bastante gracia el ofrecimiento. –“Unas papas del aire, Chuchus” agregó.  ¿Papas del aire? ¿Chuchus? ¿what? yo seguía sin entender mientras él abría su mochila y buscaba en el interior. De repente descubrió dos de los mismos frutos que al mediodía nos habían llamado la atención en La Reserva.

Quedé atónito. Los pude palpar, eran de verdad extraños. Bruno me explicó que se comían hervidos, que eran similares a una papa. Yo no acepté el ofrecimiento ya que tenía mi morral lleno de revistas y ya estaba muy pesado. Entonces me dijo: “bueno, si es así las tengo que descartar, me las quiero sacar de encima, sólo me voy a quedar con una para plantar” y así fue, disimuladamente dejó dos papas en un costado, tenía otra en la mochila.

Imagino a la persona que le haya tocado limpiar el lugar, se habrá sentido muy intrigado al encontrarse con tan extraños objetos de carácter orgánico y natural, cuasi alienígenas, cuasi dignos de otra biología.

Los recuerdos de ese día se me hacen presentes más seguido de lo imaginado. Tal vez por el arrepentimiento de haber despreciado tal fruto quizá salvador. A lo mejor por alguna significancia intrínseca casi mágica de estos vegetales. No lo sé, nadie lo sabe. Alguna vez quizá finalmente llegue el momento de probarlos y me dé cuenta de alguna verdad reveladora ignorada por tanto tiempo. Tampoco lo sé.
La vida continúa.

La conexión entre sucesos no deja de sorprenderme.

jueves, 22 de mayo de 2014

Cómo ser feliz

La siguiente es la lista de acciones que hay que realizar para alcanzar la felicidad.
Aquí van:


* Tener una buena alimentación (balanceada, saludable, rica)

* Realizar actividad física

* Dormir lo necesario

* Dedicarle tiempo al ocio (y a las actividades que uno hace sólo por placer)

* Dedicarle tiempo al espíritu (meditación, creencias, religión, viajes místicos, conocimiento de sí mismo, etc.)

* Tener actividad sexual

* Sociabilizar (desarrollar la cultura, relacionarse con la familia, amigos y demás personas)

* Tener contacto con el mundo natural (con la tierra, el agua, el fuego, el viento, animales, plantas, etc.)



Cumpliendo esos factores uno se transforma automáticamente en un ser feliz. No digo que sea tarea fácil de llevar a cabo pero no es para nada imposible.

Estas acciones redundan en cuidar el cuerpo, la mente, y el "alma". A la salud y a la felicidad le competen esos tres factores. La salud en la felicidad juega un factor predominante, hay que notar que los factores que generan la felicidad también dan la salud, y viceversa. De aquí que Salud y Felicidad se aproximan a ser sinónimos. Salud = Salud física + Salud mental + Salud emocional = Felicidad.

Fundamental también es el tiempo, sin tiempo no es posible alcanzar la felicidad.
Cosas como el atesoramiento de dinero, de bienes, responsabilidades, etc, no contribuyen a alcanzar la felicidad, sino todo lo contrario, pues uno consume su tiempo en tratar de conseguir y mantener esas cosas, y ya no le queda suficiente para realizar las acciones de la lista anterior.

La felicidad propia contribuye con la felicidad ajena.


Fuente, divina.

miércoles, 21 de mayo de 2014

El diámetro de la tierra

Me contaron lo que hizo un tal Eratóstenes, director de la Biblioteca de Alejandría, un sabio de hace más de 2000 años, para averiguar el diámetro de la tierra con cierta exactitud y se me ocurrió que debe de haber sido un problema similar al siguiente:


        <<  Sabiendo que en cierto instante y en cierto punto "A" de la tierra los objetos no proyectan sombra. Y que en otro punto "B", a 650 Km del punto "A" y en ese mismo instante un poste de 5 m proyecta una sombra de 0,512 m. ¿cuál es el diámetro aproximado de la tierra suponiendo que la misma es redonda? >>


Tan simple como ingenioso.
Cualquier cosa me avisan.

viernes, 9 de mayo de 2014

Entreactos



Fuimos con Estefi y Vicu a ver a Palo Pandolfo en el hall del teatro San Martín. Tocó un sábado de 19 a 20 hs. A la salida debatimos dónde ir; ¿a tomar una birra?. Sí. ¿A dónde?
Estábamos indecisos, no hay muchos bares de nuestra onda por el centro. Vicu sugirió: -podemos ir a la «Garcademia»- refiriéndose despectivamente al bar La Academia de Callao y Corrientes. Yo jamás había ido pero manifesté una prejuiciosa negativa. No fuimos, terminamos en El Cervantes, Perón (creo) y Callao, excelente bodegón. Pedimos comida, una jarra de vino tinto de la casa por veinte pesos, nada para la época, y un sifón de soda.

Al cabo de unos días yo volvía de mi trabajo, evadiéndome caminaba por Av. Corrientes, pispeando librerías, buscando tesoros, rarezas. Entré a una de esas grandes librerías de nuevos, usados, saldos y libros baratos, y me interesé por la sección de comics, había muchos y muy baratos. Me llevé varios, un par que tenían prólogo de Liniers, una revista sobre Giger, uno de Astroboy que se lee en la dirección japonesa de la lectura, y un par más que aparentaban buenos, todo por unos pocos pesos, algunos valían dos pesos otros tres, nada para la época.

Como me era de costumbre en esos tiempos, estos, no quería volver a casa después del trabajo. Mensajié a mi amigo Ro con las esperanzas de juntarnos a tomar / comer algo; no contestaba. Sin mucho convencimiento y tímidamente me dirigí hacia la clásica pizzería Güerrín con el fin de tramitar la cena con un par de porciones y un vaso de tinto anestesiante, como me era de en costumbre en aquellos tiempos, estos. Casi al tocar la puerta de Güerrín sonó mi celular, era Ro con ánimos de juntarse a tomar / comer algo. Decidimos encontrarnos sobre Av. Entre Ríos yo bajando a pie y él subiendo en bicicleta desde el sur. Ro llegó rápido, nos encontramos fácilmente. Caminamos, nuevamente para mí, rumbo al centro.

En el semáforo de Av. Rivadavia nos cruzamos con Julia en bicicleta, una chica a la que yo había visto hace casi un año en el cumpleaños de Vicu. Nos saludamos fugazmente con un «hola» distante y sin detenerse ella continuó por Av. Rivadavia.

Con Ro seguimos caminando, debatimos donde ir. Ro sugirió: - ¿te parece a La Academia?-. Yo: - ¿te parece, Rooo??? -. Después de una nueva indecisión: - Bueno, dale, ya fue, vamos.-
Al llegar a Callao y Corrientes atamos la bici de Ro y entramos al bar La Academia. Mesas. ¿Dónde nos sentamos?, Ro: - y... a mí siempre me gusta en la ventana...- Dale, a mí también.- Había sólo una mesa en la ventana y estaba desocupada, una mesa de dos. Nos sentamos, Ro con la ventana a su izquierda, yo con la ventana a mi derecha, y pedimos una cerveza.
Yo dije: - En el laburo me están explotando.

Después de la cerveza con Ro terminamos en El Cervantes. Pedimos comida, una jarra de vino tinto de la casa por veinte pesos y un sifón de soda.

Más tarde, al llegar rendido a casa me preparé para ir a dormir lo antes posible, dejé sobre mi “mesa de luz” los comics recientemente adquiridos para hojearlos antes de pegar el ojo. Luego de entrar en la cama tomé el primer comic de la pila, cualquiera, el que estaba de ¿casualidad? ahí (se llama « entreactos »). Lo abrí: ...

* Primer cuadro: Bar « La Academia »
* Segundo cuadro: Dos personas tomando una cerveza en la mesa de la ventana.
* Tercer cuadro: La persona que tiene la ventana a su derecha dice: -En el laburo me explotan, pero no tengo otra cosa.-

Pocas semanas después volvió a ser el cumpleaños de Vicu. Hizo una cena para agasajar a los invitados, una maravillosa (en serio) polenta al horno. Fue Julia en bicicleta. Yo ahí. Luego, se hizo tarde para un día de semana, al otro día trabajaba. Dije sin pensarlo: - Me tengo que ir, mañana madrugo, soy panadero.-
* Cuarto Cuadro: La persona que está sentada con la ventana a su izquierda pregunta: - ¿qué tiene de malo la panadería?